-Lunes: Tos. Dolor de cabeza. Nada del otro mundo.
-Martes: Quebranto. Mocos. Síntomas anteriores persisten.
-Miércoles: Fiebre de 39. Tos como de tuberculosis. Mocos.
-Jueves: (Ojo, hay cosas de este día que no recuerdo bien, porque en la clínica I semi-passed-out)
En la madrugada, fiebre de 40.2. Pánico en los parentals, porque se iban para Margarita y me dejaban muriéndome en mi cama. Pero yo "No problem. Ustedes váyanse a la isla tranquilos que nadie se a muerto de gripe".
Yeah, right.
A las 10am, Alicia en emergencias de la clínica, porque la gripe la estaba matando.
Las salas emergencias de la clínica son una cosa rarísima, porque todos los pacientes que están ahí sufren de una megalomanía rara que ellos juran que son los que en peor estado están, así lo que tengan sea como para cojerle dos puntos y mandarlo pa' su casa. Pero nada como llegar tosiendo un mundo y decir: "Porcina" para ganar esa competencia.
Cuando uno es sospechoso de porcina es como cuando uno es sospechoso de un crímen. Me pasan a un cuartico, a lo interrogation room, donde solo puede entrar una persona. Todos los demás (dos médicos, mi tía, y un señor que no sé quién era) me miran por una ventanita, mientras un pobre enfermero que seguro perdió el fumanchú para ver quién me cuidaba, vestido tipo space suit y armado con un termómetro, me pregunta las cuestiones pertinentes del caso.
Médicamente, es poco lo que te hacen. Te ponen una vía con suero. Te miden la temperatura cada hora. Te sacan la sangre y una que otra radiografía del torso, para asegurarse de que tus pulmones siguen ahí, fighting for their lives.
Primer test de la porcina: Mi enfermero llega con un hisopo laaaaaargo.
A: ¿Y eso es para qué?
E: Te lo voy a meter en la nariz.
A: ¿La puntica?
E: No...
A: ¿HASTA DONDE?
E: Bueno, lo más adentro posible.
No quiero entrar en más detalles. Suficiente con decir que no fue una experiencia agradable. De hecho, es material de pesadillas futuras para mí.
Resultado positivo. Y ahora mi enfermero no quiere entrar a mi cuartico. Llaman a Sanidad, para que traiga el Tamiflu.
Segundo test de la porcina:
A: ¿Ese otro hisopo es para qué?
S: Hay que volver a hacerte el examen, para el cultivo y para guardarlo en el registro de Sanidad.
A: ¿Y qué hicieron con el anterior?
S: Nada. Pero igual queremos uno nuevo.
A: ...
Resultado positivo. Alicia regresa a su casa con una caja de mascarillas, tres potes de Purell, dos cajitas de Tamiflu, y órdenes específicas, directamente de los funcionarios de la república, de no salir de su casa en mil años. Papás aterrizan en Margarita, y con la misma se vuelven a montar en un avión de regreso a Caracas.
-Viernes: Vómitos porque el Tamiflu es demasiado fuerte. El Tamiflu es casi tan porquería como la gripe porcina, se los prometo. A uno le deberían en verdad preguntar si prefiere sentirse mal de la gripe o sentirse mal del remedio. Fiebre. Tos. Cancelan el trabajo en la oficina por una semana, gracias al pánico que causé. Empiezan las llamadas de conocidos hipocondríacos que creen que porque les arden los ojos, les pegué la porcina.
-Sábado: Amanezco curada de todo milagrosamente, el único síntoma que persiste son los side-effects del bendito Tamiflu y sólo un poquito de tos. Será una porquería el remedio, pero funciona maravillosamente. Más conocidos hipocondríacos, y uno que otro con buenas razones para preocuparse. Cuando los síntomas desaparecen, se deben contar siete días de encierro para asegurarse de que uno deja de ser contagioso definitivamente.
-Domingo, Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado: Vi más de un capítulo de Paris Hilton's My New BFF. Enough said. Tos.
-AFTERMATH: Mucha gente sigue sin creerme que me curé o que ya no soy contagiosa. Todavía no me acostumbro a salir de mi cuarto sin el tapabocas. Cuando toso tengo como unos segundos de pánico en los que creo que la gente que tengo cerca va a salir corriendo. Sigo con Purell para arriba y para abajo. La vida sigue, y la porcina es una gripe como cualquier otra sólo que es más bitchy. Mañana voy por primera vez al trabajo y estoy segura de que toda esta semana me va a tocar echar este cuento mil veces. Escuché y dije la palabra "porcina" tantas veces que dejó de tener sentido para mí, así que después de esta semana pretendo hacer como que la gripe porcina no existe, no existió nunca y jamás existirá. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
The End
Cuando leí que tenías porcina, no lo podía creer y de paso no se me salió de la mente (fue cuando realmente me caí en cuenta que está entre nosotro jaja); estaba en la universidad y le comenté a uno de mis amigos que una "conocida" tenía gripe porcina y él: verga quién mosca con eso, y yo bueno no la conozco en persona, no cree que por leer su blog me contagie.
ResponderSuprimirQue bueno que saliste de esa, eres el primer testimonio real que conozco. Una pregunta estabas vacunada contra la gripe normal?
Saludos :)
jajaja, porcina, cochina o not another rinovirus, el cuento esta de lo mas pintoresco. No te creas especial la poblacion susceptible es todo el puto mundo menos 40mil =D we will get there. Feliz convalecencia.
ResponderSuprimirSaludos, Alice. Me reí mucho con tu testimonio, por la forma de contarlo. Gracias a Dios lo superaste sin mayores traumas que el Tamiflú. Me gustaría publicarlo, soy el jefe de Redacción del diario LA VERDAD de Maracaibo, porque me parece aleccionador tu historia, y que además vean que es una cuestión superable con calmita. Un abrazo. Si quieres decirme algo o poner objeciones, puedes comunicarte conmigo a jmeza@laverdad.com. Si quieres mi teléfono, pues por allí me lo pides y conversamos. Un abrazo. Pienso publicarlo el viernes, con alguna de las fotos que tienes en el blog, pero nada de la que se te ve la cara.
ResponderSuprimirEso Miss A! No hay mal que por bien no venga con esa publicación!
ResponderSuprimirHola! Llegué aquí de casualidad, es interesante leer tu post sobre la enfermedad, es mucho más vivencial que leer los síntomas en una página de noticias. Pero me surge una curiosidad, ¿sabes cómo te contagiaste? O te enfermaste asi, sin más, de repente...? Saludos, espero ya estés bien!
ResponderSuprimirVane,
ResponderSuprimirPara responder a tu pregunta: ¡No tengo la más remota idea de cómo me contagié! Cuando me dijeron que tenía porcina, me pidieron que hiciera un recuento de todos los sitios donde había estado y las personas a mi alrededor, para advertirles sobre un posible contagio e identificar a la persona o el sitio donde me contagié yo.... y no hubo manera de encontrar una respuesta.
Me enfermé "así, sin más, de repente" como dices tú...