sábado, noviembre 28, 2009

Anecdotario

Alejandra tenía que explicar en clases de Mercadotecnia por qué demandaron a la gente del concierto de High School Musical.

Ale: Profe, lo que pasa es que en vez de traer a los actores de verdad, trajeron a unos niños que doblaban las canciones. Así como en Disney on Ice, que en vez de traer a Mickey de verdad, traen a un señor disfrazado de Mickey.

No importa, Ale. Yo también creo todavía que existe Mickey Mouse.

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Tengo la compulsión de terminar el crucigrama del Primera Hora todos los días, porque si no lo hago es mal yuyu. Me faltaba una palabra y decidí buscarla en Google estando en la oficina.

Mi jefe se paró detrás de mí, justo a tiempo para verme tipear en el buscador "Fijación sexual con los ancianos.*"

Al yuyu no le gusta que le hagan trampa.

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Fui al cine en Plaza Las Américas, y estaban pasando el trailer de "Drag me through hell". Te explican en imágenes aterradoras que la Lamia es la peor de las apariciones del mundo, y que sólo hay una manera de quitársela de encima.

Justo cuando iban a decir cuál era, se quemó el rollo de film y prendieron las luces, al tiempo que todos los espectadores gritábamos. Yo que no pienso ver esa película, ahora tengo que vivir el resto de mi vida con miedo a la Lamia.

Voy a escribirles un e-mail de sugerencia para que hagan lo mismo cada vez que pasen el trailer. Induce efectivamente al psicoterror.

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*Sólo para que no pasen la misma pena que yo, la palabra es GERONTOFILIA.

WORDPLAY: Desiderátum

For the Jim Halperts and Paulie Bleekers

Desiterátum1
–sustantivo
1.aspiración, deseo que no se ha cumplido

Cuando llegues, no te anunciarás. El tiempo no se detendrá, como lo hace en las películas románticas. Nuestras miradas cruzarán y no habrá música o fuegos artificiales. No sabré a ciencia cierta si has llegado. Porque cuando llegues, no te anunciarás.

Cuando llegues, no necesitarás prometer nada. No llegarás con joyas de Tiffany's, noches brillantes en restaurantes lujosos, ni aires de grandeza. No veré en ti tu futuro, sino tu presente. Sabrás asegurarme un "felices hoy" sin tener por qué jurarme un "felices para siempre". Porque cuando llegues, no necesitarás prometer nada.

Cuando llegues, serás alto. No altísimo, porque me gusta tener una buena excusa para quitarme los zapatos si bailamos, pero sí lo suficientemente alto como para obligarme a reconocer que puedes imponerte de vez en cuando. Cuando llegues, tendrás los ojos tímidos y sentiré que si quisiera te podría apabullar con mi fuerza. Tendrás la sonrisa atrevida, y sentiré que si quisieras me podrías provocar con mis debilidades. Porque cuando llegues, serás alto.

Cuando llegues, quedará en ti algo de inocencia. Tendrás la sinceridad del niño que no tiene claras las reglas sociales y por eso no se calla nada, pero la mente de un hombre al que la vida le enseñó a escoger sus batallas. Tendrás la osadía del que no pide las cosas, sino que las toma. Tendrás la temerosidad del que juega por amor al juego y apostando alto. Tendrás la convicción insostenible de que basta con saber que quieres algo, para poder tenerlo. Me será fácil serte difícil. Porque cuando llegues, quedará en ti algo de inocencia.

Cuando llegues, me verás completa. Sabrás que soy orgullosa, que tengo complejos, que siento miedos, que pienso absurdos. Porque sabiéndome insuficiente en muchas áreas, me bastará con saber que te basto. Sabrás que no tengo el cuerpo perfecto, ni lo voy a tener. Entenderás que disfruto de que el tuyo tampoco lo sea. No necesito impecables, sino pecados. No dudaré en mostrarte todo. Porque cuando llegues, me verás completa.

Cuando llegues, no serás fácil. Extraño la tensión indescifrable de un silencio incómodo. No estarás a tus anchas conmigo desde el primer momento. Tus pasos van a tener una cadencia extraña y difícil de seguir. Me va a costar trabajo conquistar tu espalda ancha. Me aseguraré de que a ti te sean complicadas mis caderas. Disfrutaré de la adrenalina de sentirme cazadora de una presa elusiva. Seré el corredor de mi carrera y a la vez la meta lejana de la tuya. Porque cuando llegues, no será fácil.

Cuando llegues, serás verdades. No habrá rincón de ti que quieras esconderme, y aún así no te revelarás completo. Me provocarás curiosidad, y aún así no tendré necesidad de indagar en ti. Sabré que estás viviendo tu presente por completo, y que no hay parte de ti que siga aferrada a un pasado. No dudaré de una sola llamada, o mensaje, o beso. No me hará falta. Porque cuando llegues, serás verdades.

Cuando llegues, lo serás todo. Serás el reirse de si mismo. Serás el chiste interno, y las salas de los cines. Serás la cola de Caracas, y el olor de la playa. Serás las sillas azules y las rutinas. Serás los teléfonos y las letras de las canciones. Serás la gramática y las equivocaciones. Serás lo que ninguno de los otros supo ser: serás sólo quien eres, sin aparentar nada más. Porque cuando llegues lo serás todo.

Y por eso cuando llegues, te estaré esperando.