domingo, abril 04, 2010

Indecisión verbal


A ti. A mi. A ti:
Sigo tan alta altanera altruista ataviada atorada como el día que nos cruzamos curamos las migrañas miradas mimadas por primera primorosa principiante primavera vez.

Dime que hablo
mucho muchísimo muchisísimo, y que mis palabras dejaron de tener sentido sensualidad sensorialidad sentimientos el día que dejé de dirigirlas a tí. Vacías vacantes variadas varadas todas ellas cuando se dejaron tumbar su rumbo rumba rimbombante ritmo constante que las llevaba a los oídos del único que las debía escuchar escapar esperar estallar esfumar.

Y con ese anuncio obvio,
vuelve vuela vu a donde impaciente impávida impersonal implacable sigo sentada como Penélope, pensando que si regresas resurges renaces resucitas recuerdas algo algún día, igual no sabré qué decir decidir desear destapar desarmar desparramar para poder respirarte rescatarte responderte una vez más y al momento.

Porque hasta hoy
pienso piso pliego mi verdad en formas solas sólidas sórdidas: mi indecisión no cambia para nada la certeza absoluta de tu supresión sublevación de mi.

Dame más. No más. Más nada.

Hasta nunca y la próxima vez.