La pieza abre con una sonata de introducción a la rabia. La rabia siempre me ha parecido el sentimiento más puro del que es capaz un hombre, el menos diluido. El amor, por ejemplo, se puede confundir con tantas cosas. Dura mucho y varía tanto de intensidad y categoría que pareciera digerirse y difuminarse. La rabia, en cambio, es un sentimiento brioso y constante en su intensidad durante el tiempo que dura. Cuando empieza a disminuir, deja automáticamente de ser rabia. Es la adrenalina que no le deja al cuerpo sentir el dolor de una herida grave. El primer movimiento me suena a la sorpresa de la traición; es una discusión interna entre la mente que se aferra a la evidencia del horror y el corazón que se niega a creerlo. Es el hombre que albergaba la pequeña esperanza de haberse equivocado, y los hechos que se la destruyen. Es tener taquicardia, soltar lágrimas, y despotricar sobre la venganza. Infinito drama.
El segundo se sienta a tratar de recuperar el aliento después de la exaltación del primero. Tiene algo de farisaico en su manera de contar las cosas. Da la sensación de que se cree mejor que los demás, juez de los demás, y a la misma vez deja entrever que a quien juzga más duramente es a sí mismo. Intercala dos temas como una mujer desdeñada: trata de mostrar una lírica alegre, dominante, casi patriótica en su pasion; pero de vez en cuando, se le escapa en sus silencios y la variación de sus ritmos la verdad de su tristeza. Da un poco de lástima, como el ver un mentiroso enredarse en su mentira y no querer desmentirlo para no humillarlo más. Al segundo movimiento lo tratamos de mandar a rehab, and he says no, no, no.
El tercer movimiento es un hombre de acción, más que de palabras. Es sassy, y todo. Más Bette Midler y menos Barbra Streisand. Sí, es verdad que te jodieron y que todavía te duele, pero párate y sacúdete el polvo del piso que de esto no te vas a morir. El tercer movimiento se acepta y se asume a sí mismo como lo que es. Sabe que no ha superado lo que pasó, de vez en cuando se acuerda de eso y siente que se va a morir, pero se tiene mucha menos lástima. Decidió que lo de no afeitarse ni bañarse se lo deja a Caramelos de Cianuro en Verónica. Está tratando de reincorporarse a la vida funcional porque ya ve la luz al final del túnel, y eso es digno de respeto. Todos estamos rooting for the success del tercer movimiento, simplemente porque no se echó a morir y dejó finalmente de victimizarse.
El cuarto movimiento salió encandilado de la oscuridad. Le toma un poco de tiempo adaptar sus ojos para ver lo que tiene a su alrededor, pero a medida que lo hace empieza finalmente a ser objetivo. Tiene una verdadera medida de la tragedia por la que pasó al verla finalmente a sus espaldas y no de frente. Se siente orgulloso de sí mismo y a la vez un poco incrédulo por haber sobrevivido. Pareciera no entender ni cómo lo hizo, pero está infinitamente agradecido porque aguantaste con él su época insoportable sin rendirte ni dejar de escucharlo. Tiene ganas de salir a agarrarse a alguien en Le Club, y nosotros que nos encanta un trainwreck y nos aburrimos después del final feliz, lo dejamos. Aplauzos, amigo, y nos vemos en tu próximo despliegue de histrionismo clásico. Te queremos.
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